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Homelink: la joya de los intercambios


Cuando comencé a postear en el blog hace un par de semanas, tenía claro que Homelink iba a ocupar un lugar de excepción. De hecho, tenía que haber sido el primer post y he ido reservándolo, quizá porque sé de sobra que es "la joya de la corona", y cuando te lo cuente sé que vas a comenzar a pensártelo y ¡a saber!, igual acabas medio enganchado, como yo. Porque participar en esta idea de intercambio de casa ha sido una de las experiencias más enriquecedoras que hemos tenido como familia.
Al principio era bastante prudente a la hora de decirlo; parecía que tenías que ser muy valiente o estar muy loca para dejar tu casa a gente a la que no conoces, y eso que la película The Holiday (2006) protagonizada por Kate Winslet y Cameron Díaz, ya había hecho más por publicitar esta fórmula de vacaciones que cualquier costosa campaña de márketing. 
Ya habíamos oído hablar de la página porque nos la comentaron amistades, pero eso de que "no te ves, aún no te ves". Y fue después de una navidad cuando, año nuevo, socios nuevos, nos hicimos visibles en la base de datos a la que podéis tener acceso (sin tener información de contacto con los particulares hasta que te haces socio). La suscripción anual es de 115€. Ese dinero te permite optar a contactar con muchísimas familias en todo el mundo, aunque la mayoría de socios residen en Estados Unidos, Gran Bretaña o Alemania. En España hay 548 familias, mientras que hay 1.727 en Francia.


"Swap a House, Swap a Life", ilustración que acompaña al artículo de Jill P. Capuzzo en The New York Times (5/10/2007)

¿Cómo comienzas una relación con otra familia para que se consolide como intercambio? Lo primero es generar tu anuncio y atender los correos que te llegan periódicamente. Cada familia tiene su fórmula para contactar, pero hay unas pautas que se explican al principio y que son extrapolables a otras cosas de la vida: no te obceques con una idea "quiero ir a este sitio a toda costa", adáptate a lo que vaya saliendo, invita a familias que residan en los lugares que quieras visitar, pero déjate también invitarsé flexible en fechas y destinos y seguro que tendrás mucha suerte. Y es cierto. Berlín, Venecia, París, Cardiff (Wales), Tampere (Finlandia), Ipswich (UK), el pirineo navarro, Madrid, Amsterdam... ¡Ni Tita Cervera tiene tantas casas por todo el mundo! ¡Y tú no tienes que pagar mantenimiento de ninguna!. Sencillamente, cuidarlas como si fuesen tuyas, respetando que otras personas viven allí habitualmente, que te han dejado su casa como tú dejas la tuya, con toda su buena fe. Y es en eso en lo que se basa la idea: se trata de establecer una relación de mutua confianza y respeto. Y se aprende mucho, porque tienes que desenvolverte en el entorno en el que esas personas viven ayudado por todos los consejos y notas que te dejan pegadas con post-it por todas partes. E intentas ayudar a los que vienen, orientándoles para sacar partido de lo mejor que tú tienes. No sé, es algo diferente. Sí que se firma un Exchange Agreement, es un protocolo más o menos importante; ahora bien, no te olvides de tener tu seguro de la vivienda en orden, eso sí que sería importante ¿no? y ya está, a disfrutar.

La mayor pena que tengo:  no disponer de meses enteros de vacaciones para intercambiar la casa y poder conocer así Australia, Estados Unidos o Canadá con tiempo suficiente  unas cuantas semanas. Un par de meses me llegaron a invitar una pareja jubilada de australianos, ¡ya quisiera yo!.
Nos hemos dejado coches, tortugas, gatos, perros, conejos chinchilla, bicicletas, bonobuses,  botellas de vino, flores, bombones. Algo distinto, especial. Este verano ya tenemos plan, nos vamos a Europa del Este. Hay muy poquitos socios por allí, así que ha habido suerte y además, parecen muy majos; seguro que lo son.

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